miércoles, 30 de septiembre de 2009

Sector 9: aliens del tercer mundo

(Algunos spoilers a continuación. Leer bajo su propio riesgo).

Al que espere ver un Transformers o un Terminator en está película, seguramente saldrá desilusionado y con arcadas. Definitivamente es mucho más que eso, es una cinta bien lejos de la limpieza y pulcritud hollywoodense. Dirigida por el sudafricano Neill Blomkamp, con un presupuesto medianamente modesto de 30 millones de dólares, y en base al corto dirigido por él mismo de 2005, Alive in Joburg, la película más que hablar de un lejano futuro de ciencia-ficción nos muestra crudamente una realidad actual o de un futuro cercano, de miseria y exclusión generalizadas.

En esta ocasión los extraterrestres no aterrizan en el manido patio de la Casa Blanca ni en Los Angeles, ni se dan un abrazo con Obama, sino en una típica ciudad tercermundista de grandes diferencias sociales, como lo puede ser la ciudad sudafricana de Johannesburg. Allí, bajo la sombra de una gran nave, suspendida espectralmente sobre la ciudad, lo que hay son chabolas y alambradas, como antes las hubo para separar a los negros y los blancos, que delimitan las zonas permitidas para los extraterrestres. De estos, nadie sabe por que han llegado a la Tierra y tampoco parecen ser muy comunicativos. Los alienígenas, un millón aproximadamente, se encontraban enfermos y desnutridos y de poco les servia la tecnología que tenían (incluso su nave se cae a pedazos), cuando fueron rescatados por los humanos hace 20 años, y se les ha asignado un barrio pobre que pronto se convierte en una zona aún más marginal, cuando la población negra empieza a entrar en conflicto con los forzados invasores que son llamados despectivamente “langostinos”.

La película no está mostrada de forma convencional, sino en forma de documental televisivo. Los personajes que después van a ser por decirlo así, los “héroes” parecen al principio de lo más normal y hasta patético. El humor negro abunda. Las similitudes con situaciones de pueblos oprimidos de la realidad actual son evidentes (palestinos, desplazados en Sudán o Colombia). Pero aun así la película no es moralista y en general, se limita a mostrar de forma realista como se desenvolverían los eventos en esa realidad paralela en la cual los humanos han sido invadidos por unos aliens andrajosos y al parecer poco inteligentes (parece que la mayoría pertenece a una casta de obreros). Así no hay nada del amor y paz o hermandad entre las diferentes culturas y razas envueltas: los negros odian a los blancos, y sus creencias animistas primitivas los hacen creer que consumiendo la carne de los extraterrestres asimilaran su “poder”; los contratistas privados encargados de la “seguridad” del Sector 9, se entretienen matando a los niños aliens y confiscando sus huevos para impedir que la población siga aumentando; y bromean sobre el sonido que hacen estos al ser quemados (bastante divertido esto); los aliens roban a los humanos y aveces no les importa tampoco desmembrar a alguno; el propio protagonista (interpretado más que magistralmente por el desconocido Sharlto Copley) solo es movido por su egoísta interés y la fatalidad a emprender sus acciones. Hay multitud de momentos de soberbia violencia y desprecio por la vida humana, animal y alien, que hacen de esta cinta, demasiado recomendable.

Igualmente la verosimilitud o no de lo planteado, depende como en toda película de ciencia ficción, de aceptar como posibles la tecnología extraterrestre de viaje interestelar y sus artilugios técnicos y científicos. Pero en resumen, es un cóctel inteligente de imaginación y realismo, que hará que está película sea considerada casi de inmediato como de culto, superando toda la pobredumbre de cintas que han salido recientemente en la cartelera comercial. Queda la posibilidad de un Sector 10 que si es llevado a cabo, esperemos sea tan dignamente realizado como este film. No será un 2001 o un Solaris, pero es una película de ficción de esas que se alejan del estándar y permanece largo rato taladrando la mente del espectador.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Armas caseras

En cualquier momento puede caer sobre nosotros una “hecatombe”, que convierta nuestras vacías existencias en una montaña rusa de emoción y adrenalina, cuando debamos pelear por nuestras vidas o por un pedazo de pan, en un escenario de Mad Max inesperado. En tales circunstancias, acosados por un ejercito de zombies chupacerebros, o una tribu urbana de emos sodomitas, a menos que seamos Chuck Norris, siempre será de gran ayuda un arma de destrucción masiva o no tan masiva, que nos de algunos segundos más de supervivencia en el futuro apocalíptico que nos espera.
Sin embargo, como el acopio de armas puede ser legalmente peligroso, a menos que se viva en el Imperio Usano o en Finlandia, donde hasta los bebes pueden hacerse de una Ak-47 sin ningún inconveniente, por ahora este sitio se limitará a instruirlos en el uso de algunos instrumentos de destrucción caseros y asequibles.(Como siempre, manteniendo el mouse un instante sobre las imágenes, información adicional sobre las mismas y mensajes subliminales de más).
Bomba de cerillas
Ingredientes: un millón de cerillas o fósforos (para una llamarada espectacular).Ideal para: terroristas que quieran pasar un rato de diversión.Costo: no más de 400 ameros (calculo yo).Dificultad: media.
Si lo hicieron los Cazadores de Mitos, quiere decir que es legal. Si no, al cuerno. Primero, la matemática: supongamos que en una cajetilla comprada al detal hay 100 cerillas. Necesitaremos entonces unas 10000, que seguramente puede que vengan en pacas de 100, entonces serán unas 100 pacas; las cuales se han de conseguir en un Makro, al por mayor, lo mejor es comprarlas de a poco para no llamar excesivamente la atención, o simultáneamente de diversos proveedores.
Una vez tengamos en nuestro poder las cerillas, pues conseguiremos entonces una guillotina y ejecutaremos el tedioso trabajo de cortarles los cabezales una a una. Esto puede llegar a ser lento en exceso de realizar para una sola persona, así que aconsejo que se dediquen a ello en sus tardes libres de domingo o por las noches mientras todos duermen, durante varias semanas.

El producto resultante de esta tarea titánica debe ser un balde o tonel grande de basura, de un metro de diámetro lleno hasta la mitad de cabezales de cerilla. Esto se debe resguardar por supuesto en un ambiente seco y fresco. Ahora solo necesitaremos de una mecha y listo, podemos valernos de este ingenio para realizar una trampa contra ladrones, un pastel de boda, o conseguir ser por una vez el centro de atención, en la fiesta de final de año del colegio, universidad o trabajo.
Ballestas
Ingredientes: ninguno, la podemos comprar hecha.Ideal para: frikis del Señor de los Anillos o Robin Hood.Costo: 449.990 pesos, según el honrado habitante de Antioquia que colocó éste aviso. Seguro vale la mitad.Dificultad: baja. Media alta para dar en el blanco.
Pros: se le pude sacar un ojo a alguien sin dificultad. Ideal para ataques a media distancia, dependiendo de la calidad de la ballesta. Lo mejor es entrenar en un bosque antes de arriesgarse a la práctica.Contras: mientras se recarga, somos víctimas fáciles. No es ideal para combate cuerpo a cuerpo o en una habitación cerrada. Igual nos podemos quedar sin munición fácilmente.
Pistolas y/o escopetas de aire comprimido
Ingredientes: ninguno, la podemos comprar hecha.Ideal para: futuros Comando, o personas que hallan prestado el servicio militar y estén familiarizados con el uso de armas de fuego.Costo: en Perú alguien vende ésta en 399 soles.Dificultad: baja. Media alta para dar en el blanco.
Pros: velocidad de 115 M/Seg y munición de balines de acero. Cualquier incauto que le vea a usted empuñar este juguetico en condiciones de baja visibilidad y con cara de pocos amigos pensará que sus días de parasitar el mundo han llegado a su fin. La recarga es más rápida y efectiva que la de una ballesta y se puede portar con mayor disimulo (aunque lo usual es que sea ilegal portarla de una forma que no sea desarmada y empacada dentro de su respectiva caja. Igual, al cuerno con eso).Contras: las botellitas de aire comprimida son costosas y escasas. En un Mad Max pronto nos quedaríamos sin ellas, y al poco tiempo solo nos serviría para asustar o cañar al adversario
Pistolas de juguete con agua bendita como munición
Ingredientes: agua bendecida por un cura pedófilo y una pistola de juguete.Ideal para: retrasados mentales que creen en vampiros.Costo: despreciable.Dificultad: baja.Similar a: condones de agua bendita.
No recomendable.
Jabalinas
Ingredientes: madera, metal, fibra de carbono.Ideal para: atletas.Dificultad: alta.
Antigua y eficiente arma de caza. Sin embargo es poco recomendable para personas que se la pasan pegados a un computador y que por lo tanto dudo que tengan la fuerza suficiente para enviarla más allá de 5 metros.Utilidad: matar a un mamut o a un juez olímpico a varias decenas de yardas de distancia.
Dardos envenenados
Ingredientes: una rana venenosa, un tubo delgado de PVC o bambú, dardos.Ideal para: indígenas o personas que habitan en zonas cálidas e insalubres. Estudiantes de química. Farmacéuticos.Costo: todo lo provee la madre naturaleza.Dificultad: media alta.No recomendable para fumadores o asmáticos.
Motosierra
Ideal para: Asesinos en serie potenciales, estudiantes de medicina, psicópatas, misóginos; miembros de grupos al margen de la ley; gente enferma en general; frikis del Doom 3.Costo: Mucho dinero, pero matar y desmembrar lo vale.Dificultad: media baja.No recomendable para gente con poca coordinación o motricidad deficiente, gente nerviosa.
Para hacerse usted a uno de estos suntuosos artefactos, fabricados por marcas de prestigio como Husqvarna o STIHL, aconsejamos vestirse con una chaqueta leñadora, lo mismo de siempre, para no levantar sospechas, y dirigirse al punto de distribución agrícola más cercano a su hogar. No se le ocurra preguntar cual es la mejor para cortar carne humana, cualquiera puede servirle para este despreciable propósito. Tenga claro antes de realizar la compra, cual le conviene más a su bolsillo, si la clásica a gasolina, o una más moderna y liviana a electricidad, no olvide para esto el uso que piensa darle, si espera cometer los homicidios en el sótano de su casa o en algún lugar apartado, sin fuentes cercanas de energía.
Pros: ideal para atacar mujeres y adolescentes, incluso niños.Contras: ninguno.Mantenimiento y aprendizaje: como todo equipo a motor el mantenimiento periódico es necesario y no se puede descuidar, no quera usted que la sierra se quede trabada en un hueso. Practique en cadáveres o animales de compañía, y una vez conseguida la suficiente pericia, empiece a trabajar en serio; nada más ridículo que un asesino en serie poco habilidoso y diestro.
Recomendaciones finales

No nos hacemos responsables por el mal uso que gente enferma pueda realizar de estos conocimientos, que de todos modos son de dominio público. El dilema ético por publicar ésto y que cualquier niño pueda leerlo tras una búsqueda por Internet… al cuerno… Tan sólo recuerde no hacer uso de estos artefactos contra gente inocente, excepto en casos de extremo odio y necesidad.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Viejas huevonas

¿Hay algo peor que un imbécil? Sí, un imbécil que piensa de si mismo, que es algo mejor a una calabaza hueca, que llega incluso a opinar de su propia existencia que es algo mejor al desperdicio de recursos y esfuerzos que para sus semejantes, significa su parasitaria vida. Un imbécil que se sobrevalora en sus capacidades, más allá de toda evidencia física, mental o sicológica, y que fuera de eso, con toda impunidad hace alarde de esto ante quien le conviene y todo el que tenga el infortunio de estar cerca.

La sociedad suele tener estos cerebros de paja a niveles inauditos, de tal forma que conforme ascendemos en la pirámide social los encontramos de manera cada vez más frecuente, debido a generaciones y generaciones de in-selección natural, creo yo. Por que la mayoría se sabe estúpidos y cuando un estúpido dice “yo quiero hacer ese trabajo difícil” los otros miembros del rebaño dan un paso al costado y dejan al imbécil hacer lo que quiera; y luego son demasiado idiotas para darse cuenta de que el imbécil hace el trabajo incluso peor que cualquiera de ellos. Y a base de pequeños avances ésta gente, que no se da cuenta de lo promedio e insignificantes que son, infla e infla su ego, hasta que éste se hace insoportable para cualquiera con más de dos dedos de frente (que quedan muy pocos hoy día).

Debo decir que en mi entorno laboral la mayoría son mujeres, viejas huevonas, como las defino ahora… En estos estrechos límites debo soportar a estas espécimenes, y escuchar su parloteo inútil durante inaguantables horas en las cuales concentrarse en cualquier cosa se hace imposible. Necesitan a todo instante estar preguntando cualquier banalidad y pueden demorarse horas enteras solucionando problemas tan nimios, que solo exigían un pequeño ejercicio de voluntad y sentido común, si no abrir google y teclear un par de palabras. Pero no, tienen que consultarlo todo y siempre con ese aire de falso saber y de que lo que están haciendo es importante. Y con esa maldita hipocresía y educación exasperantes que te hacen preguntarte como hacen para soportar tanta melosería interna y no explotar por dentro un día y sacarse los intestinos con una navaja.

Pendejas de mierda… ¿que enfermedad mental las hace siempre tener de tratar de ir más allá de sus propias ocupaciones, solo para demostrar su patético interés y que están haciendo algo útil, cuando no hacen más que chismear? Las idioteces que dicen… oh Satán, las idioteces que dicen… ¿es que llevan aca más de un año y aun no han aprendido nada? Y todavía me dicen que debo ayudarles y “dialogar”… Malditas perras, no me interesa inflarles el ego aún más, en tres meses se aprende todo lo que se necesita en este oficio y el resto lo va descubriendo uno solo, que es esa necesidad estúpida de discutir pendejadas que a nadie le interesan… Como si 5 pollos discutiendo pudieran más que una persona pensante, pero así es, vale más una reunión de gallinas parlantes que cualquier tipo de lógica o razón. Estos seres no piensan, llegan a conclusiones como lo harían unos loros dentro de una jaula, exactamente de la misma ruidosa y lenta manera.

Lo peor es que parecen estar felices, como pequeñas roedores sueltas en su hábitat natural. Eso es lo que más me enerva, me preguntó, ¿que hacen acá? ¿si sus vidas son tan felices y perfectas que hacen acá? ¿o si se sienten tan a gusto en este maldito encierro y junto a sus congéneres por que no se cosen unas a otras y se comen mutuamente los cerebros?

Aveces siento deseos de que alguien las coja a patadas y les borre del todo esa actitud idiota, alguien que fuera lo suficientemente cochino o desesperado (porque ni buenas están) para secuestrarlas y torturarlas a diario hasta que se les borre esa sonrisa y esa continua preocupación por sus banales actos, como si estos tuvieran alguna importancia para nosotros los demás. Alguien que les muestre el lado realmente duro de la vida, alguien que les abra los ojos literalmente a su propia putrefacción y que les haga decir aunque sea una, una sola palabra de sentido odio, y no ese artificial chorro de flores de plástico que fluye como pus por sus pequeñas bocas.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Blogs, juegos online y redes sociales: la misma mierda

El mundo virtual es algo patético por naturaleza. Aveces se piensa que hacer un blog no lo es, y es cierto que al menos no es algo tan degradante como tener un facebook, sin embargo no puedo evitar el sentir por momentos atroz vergüenza de caer tan bajo. En los viejos tiempos alguien quería hacer un diario, compraba un cuaderno y lo llenaba a lápiz, y a menos que sucediera algún descuido atroz, sus baladís palabras morirían con su propia putrefacción, como debe ser. Algunos incluso usaban escrituras crípticas o complicados códigos matemáticos para hacerlos aún más personales; la idea era que el tiempo pasara y finalmente borrará aquellos arrebatos de escritura para siempre.

Sí antes el propietario de un diario lo lanzaba a una hoguera, hoy los bloggers oprimen el comando de borrar todo el contenido: el impulso hacía escribir, entre gente alfabetizada, ha sido siempre el mismo; pero hoy, en vez de hacerlo intimamente, se hace en un medio electrónico global, que la mayoría de la gente ni siquiera entiende como funciona o sabe si tiene propietarios o es monitoreado por alguno o varios poderes. Tal vez por qué escribir hacía anónimos es mejor que escribir para uno mismo, y escribir para uno mismo es mejor que hacerlo para aquel que nos juzga.

Lo patético de esto, es que cada día va siendo más difícil dejar de encontrar la mezquindad y estupidez que definen a la especie humana. La tan mentada “revolución de la información” de Internet solo ha servido para nivelar por lo bajo el discurso de la sociedad. Si la tv había llevado la propaganda y el mal gusto hasta la sala de todos los hogares, la Internet parece haberlo llevado hasta la misma psique de los individuos. Y no se queda ahí, sino que es resortada hacía el mundo real.

Facebook es el futuro, parece decir la fuerza que mueve la historia: el libro de caras, el último y más grande eslabón en la evolución de la hipocresía y el poserismo humanos, donde todos son vampiros, estrellas pop, o los moldes juiciosos de la fábrica de personalidades. Tan enorme y siniestra demostración de narcisismo e inseguridad social, a escala planetaria, me produce un vomitivo odio.

Ahora no negaré que yo también he caído en alguna de las trampas de Internet. Durante 3 años fui partícipe de un juego online hiper megaextramultimasivo en tiempo real, oGame. Jugaba sin fanatismo, moviendo mis naves, subiendo mis construcciones y haciendo pequeños ataques. Sin embargo al final todo se convirtió en la misma escoria; tenía conversaciones en el msn en las cuales con toda seriedad me advertían del “peligro” de ver mi imperio virtual reducido a “escombros”, y que debía no meterme con determinados “personajes”; viendo estas conversaciones en retrospectiva me maravilla lo real en que se puede convertir algo tan fantasioso y vacío. Al final me di cuenta de que tampoco se trataba de un juego de estrategia, sino solo de un grupo de payasos que le daban sentido a su vida decidiendo sobre la vida y la muerte en los dominios de “su” universo. Fue divertido algunas veces, pero también una perdida de tiempo y energías, en la que finalmente lo importante era la cantidad de “amigos” que tuvieras, el esclavismo a los horarios, y no la dedicación o estrategia. Y si eras amigo de un mod tanto mejor, entonces también tenías recursos y ventajas gratis. Fue momento de enviarlo a la mierda, y fue lo mejor que pude haber hecho; todo esto para decir que algunos dirá “sí facebook es la mierda” pero no son capaces de ver la propia viga virtual que tienen en la nariz.

Porque al final todo aquello que se convierte en una red social llega a lo mismo: a un instrumento para que la gente llene su vacío con la cantidad de “amigos”, “fives”, “comentarios”, “navecitas, “logros”, que consiga.

Que bonito sería que todos murieran.