miércoles, 2 de septiembre de 2009

Blogs, juegos online y redes sociales: la misma mierda

El mundo virtual es algo patético por naturaleza. Aveces se piensa que hacer un blog no lo es, y es cierto que al menos no es algo tan degradante como tener un facebook, sin embargo no puedo evitar el sentir por momentos atroz vergüenza de caer tan bajo. En los viejos tiempos alguien quería hacer un diario, compraba un cuaderno y lo llenaba a lápiz, y a menos que sucediera algún descuido atroz, sus baladís palabras morirían con su propia putrefacción, como debe ser. Algunos incluso usaban escrituras crípticas o complicados códigos matemáticos para hacerlos aún más personales; la idea era que el tiempo pasara y finalmente borrará aquellos arrebatos de escritura para siempre.

Sí antes el propietario de un diario lo lanzaba a una hoguera, hoy los bloggers oprimen el comando de borrar todo el contenido: el impulso hacía escribir, entre gente alfabetizada, ha sido siempre el mismo; pero hoy, en vez de hacerlo intimamente, se hace en un medio electrónico global, que la mayoría de la gente ni siquiera entiende como funciona o sabe si tiene propietarios o es monitoreado por alguno o varios poderes. Tal vez por qué escribir hacía anónimos es mejor que escribir para uno mismo, y escribir para uno mismo es mejor que hacerlo para aquel que nos juzga.

Lo patético de esto, es que cada día va siendo más difícil dejar de encontrar la mezquindad y estupidez que definen a la especie humana. La tan mentada “revolución de la información” de Internet solo ha servido para nivelar por lo bajo el discurso de la sociedad. Si la tv había llevado la propaganda y el mal gusto hasta la sala de todos los hogares, la Internet parece haberlo llevado hasta la misma psique de los individuos. Y no se queda ahí, sino que es resortada hacía el mundo real.

Facebook es el futuro, parece decir la fuerza que mueve la historia: el libro de caras, el último y más grande eslabón en la evolución de la hipocresía y el poserismo humanos, donde todos son vampiros, estrellas pop, o los moldes juiciosos de la fábrica de personalidades. Tan enorme y siniestra demostración de narcisismo e inseguridad social, a escala planetaria, me produce un vomitivo odio.

Ahora no negaré que yo también he caído en alguna de las trampas de Internet. Durante 3 años fui partícipe de un juego online hiper megaextramultimasivo en tiempo real, oGame. Jugaba sin fanatismo, moviendo mis naves, subiendo mis construcciones y haciendo pequeños ataques. Sin embargo al final todo se convirtió en la misma escoria; tenía conversaciones en el msn en las cuales con toda seriedad me advertían del “peligro” de ver mi imperio virtual reducido a “escombros”, y que debía no meterme con determinados “personajes”; viendo estas conversaciones en retrospectiva me maravilla lo real en que se puede convertir algo tan fantasioso y vacío. Al final me di cuenta de que tampoco se trataba de un juego de estrategia, sino solo de un grupo de payasos que le daban sentido a su vida decidiendo sobre la vida y la muerte en los dominios de “su” universo. Fue divertido algunas veces, pero también una perdida de tiempo y energías, en la que finalmente lo importante era la cantidad de “amigos” que tuvieras, el esclavismo a los horarios, y no la dedicación o estrategia. Y si eras amigo de un mod tanto mejor, entonces también tenías recursos y ventajas gratis. Fue momento de enviarlo a la mierda, y fue lo mejor que pude haber hecho; todo esto para decir que algunos dirá “sí facebook es la mierda” pero no son capaces de ver la propia viga virtual que tienen en la nariz.

Porque al final todo aquello que se convierte en una red social llega a lo mismo: a un instrumento para que la gente llene su vacío con la cantidad de “amigos”, “fives”, “comentarios”, “navecitas, “logros”, que consiga.

Que bonito sería que todos murieran.

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