martes, 21 de julio de 2009

La Luna

Coincidiendo con el aniversario número cuarenta de la llegada de una nave tripulada al único satélite natural de nuestro planeta, la NASA ha publicado fotografías tomadas por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter de los lugares de los alunizajes, lo que hecha por tierra las teorías de conspiración acerca de que todo se trato de un montaje (o por lo menos les da un buen revés, aunque siempre puede decirse que la conspiración continua hasta nuestros días y que las imágenes han sido retocadas); sin embargo igualmente se ha confirmado la perdida de las cintas originales lo que no es muy bueno ya que nos deja solo con unas copias de mala calidad realizadas con un kinescopio, es decir mediante una cámara que filmaba la proyección de los originales ahora perdidos.

Aunque esta teoría conspirativa ha calado bastante, sobre todo luego que el gobierno de los Estados Unidos hubiera sido descubierto en más de una mentira en los pasados años, y en las abundantes pruebas de que hechos como los del 11s riñen con las versiones oficiales; lo que hizo a bastante gente desconfiar de cualquier noticia venida de los confines del Imperio; en este caso parece que si es cierto que el hombre alunizo. No obstante los más escépticos no quedaran contentos hasta que una nave que no sea de la NASA tome estás mismas fotografías y recopile pruebas “arqueológicas” del hecho.

Los principales conspiracionistas basan su descreimiento en cinco puntos principales, (sobre todo en relación al primer alunizaje, ya que hay una corriente que acepta que los siguientes hayan sido verdaderos pero que el primero fue escenificado y una total farsa): la baja calidad de las imágenes que se obtuvieron, la suposición de que la tecnología de entonces no era suficiente para realizar ésta hazaña, el hecho de que aún hoy no hayan vuelto, la poca protección de que gozaron los astronautas ante la radiación del espacio exterior, y, la presión que tenía la NASA para ganarle la carrera espacial a los soviéticos. El hecho de que la NASA haya presentado estos días unas grabaciones retocadas en Hollywood no ayuda mucho en esto.

La mayor parte de estas ideas pueden ser desechadas fácilmente por la historia oficial, pero no hay que negar que los hechos aislados siempre seguirán incrementando la duda de algunos. Por lo menos la teoría menos radical puede sobrevivir aún, la que afirma que el primer alunizaje no sucedió. En todo caso tal vez no hubieran sido necesarias miles de personas metidas en la conspiración, hubiese bastado con haber filmado un “respaldo” con un pequeño equipo por si “algo” salía mal, un pequeño número de “cerebros” clave, y que a miles de kilómetros de la Tierra los astronautas abrieran un sobre sellado donde se les ordenaba no aterrizar, sino enviar una serie de transmisiones ya establecidas. El temor a que el primer vuelo fallara y arruinara la moral de la nación podía ser demasiado grande, además los equipos no parecían tan confiables para traer a los astronautas de vuelta. En la tierra nadie, ni siquiera los rusos podían seguir la trayectoria de la nave ni del módulo hasta su destino final… a última hora se decide enviar el módulo a la Luna, pero sin los tripulantes, y ésto es lo que ha sido fotografiado recientemente. Los astronautas, hombres duramente entrenados y leales a su país juran mantener el secreto durante el resto de sus vidas; los técnicos que filmaron el espectáculo desaparecen misteriosamente, Kubrick cuando está a punto de hablar, muere mientras edita su última película. Los siguientes alunizajes se llevan a cabo, si hay un accidente al menos en la historia ya ha quedado registrado el 20 de julio de 1969 como el día que un hombre piso la Luna. Luego se corta abruptamente el programa, los riesgos son muy altos y hay gente indagando por “detalles” en relación al primer vuelo…

Éste es un escenario de ficción, pero por lo menos explicaría el silencio de estos hombres que de Héroes de la Humanidad pasaron casi inmediatamente a anónimos personajes viviendo casi en el ostracismo y dedicados a divulgar enrevesadas historias de OVNIS, como Buzz Aldrin, o buscar los vestigios de la entrada en la tierra hueca, como Neil Armstrong; el único punto ciego en esta historia, y que no acaba de cuadrar del todo. Y palabras como las de Michael Collins, el hombre que orbitó la Luna mientras sus compañeros hacían el descenso, pronunciadas ayer mismo en el aniversario número cuarenta de la misión, suenan algo intrigantes: “A veces pienso que volé al lugar equivocado. Desde chico, Marte siempre fue mi favorito, y aún hoy lo es”, agregando, también: “la luna no es interesante, pero que Marte sí lo es”, y, “Me preocupa que el énfasis actual por regresar a la Luna nos deje atrapados en una maraña tecnológica y nos haga postergar innecesariamente por décadas la exploración de Marte, un destino que vale mucho más la pena”. En cambio Neil Armstrong solo habló 11 segundos sobre el Apolo. ¿Por qué la parquedad de este hombre?

¿Diriamos que en este escenario hipotético de conspiración, Buzz fue el astronauta sin escrúpulos que prefirió la gloria sobre la verdad, Neil, el austero y avergonzado hombre decepcionado de su país, y Collins la carta clave que sin embargo no ha resistido la tentación de enviar unos cuantos mensajes subliminales en esta pequeña conferencia?

Bueno, no negarán el atractivo de esta trama… ¿O es la verdad sobre la actitud de estos hombres más mundana?, ¿y puede residir tan solo en haber visto con sus propios ojos que la luna no era más que un enorme y hostil pedazo de roca muerta, sin nada que ofrecer a los seres humanos, sino algo de propaganda y algunas piedras, y por supuesto una inmensa desolación?

Conforme avanza el tiempo todo esto quedará sumido cada vez más en la leyenda y las fabulaciones.